Podríamos hacer memoria de ¿cuántas veces hemos tenido tan solo una batalla con nuestros hijos por no comer verduras?

Sin duda alguna, un porcentaje alto de padres de familia afirmarían que no sólo una sino en muchas ocasiones los pequeños de la casa han propiciado discusiones por no comer lo que hay ese día en el almuerzo, porque se comen únicamente lo que les gusta o solemos decir y escuchar comentarios tales como: “mi hijo come mal”, “no come nada nutritivo”, “se va a enfermar por tener una mala alimentación”, entre otros.

Es importante identificar el por qué los niños no comen verduras ya que podrían existir causas relevantes por las que las rechacen: una mala experiencia con una comida, mala introducción de los mismos, en algunos casos es rechazo a la textura, olor, sabor o simplemente aspecto de los alimentos.

Con esto no quiero decir, que debemos excusar el por qué no come, sino al contrario identificar la causa para así ayudar a que poco a poco nuestros pequeños coman verduras.  Respecto a esto conviene subrayar que para estar seguros de que un alimento no es de nuestro agrado debemos probarlo mínimo de 8 a 10 veces para estar completamente convencidos de que no nos gusta.

Así que recuerden, “ninguna batalla se pierde mientras pongamos todo de nuestra parte para poder ganarla”. Es por esto por lo que a continuación describo algunos tips de cómo ayudar a nuestros hijos a comer verduras.

  1. Disponer de un menú semanal: puede ser elaborado con ayuda del niño dependiendo la edad que tenga. El menú nos dará como ventaja el establecer una dieta equilibrada y mejor organización en el hogar.
  2. No forzarlo: el forzarlo puede ser contraproducente, lo mejor es no forzarlo y darle el tiempo para que el mismo lo haga.
  3. Ofrecérselo con perseverancia: el nuevo alimento hay que ofrecérselo de manera continua, por ejemplo, cada dos o tres días durante un mes. Si el niño se niega a probarlo no lo fuercen, pero puede hacerse un intento más no nos quedemos con el primer no que nos digan. Dejar cerca el alimento por si el mismo decide probarlo. Si ha pasado un mes y lo sigue rechazando, dejar de ofrecerlo y esperar un tiempo entre 20 días para volver a intentar.
  4. Dar el ejemplo: los principales modelos son los miembros de casa, si mamá o papá no come verduras será muy difícil que el niño quiera probarlos o comerlos por lo que es importante que todos motivemos a los niños en casa haciendo la misma acción de comer variado y nutritivo.
  5. Presentación atractiva: Es momento de poner en práctica nuestra creatividad y hacer sopas, ensaladas, figuras con moldes, utilizando verduras de diferentes maneras para mostrarle a los niños algo que les llame la atención en diferentes presentaciones y que sea motivación para comerlas.
  6. Elogiar los intentos: elogiar y celebrar los intentos de comer o probar verduras, aunque exprese que no le gusta es muy significativo que el reciba la alegría y satisfacción de que probo algo nuevo.
  7. Camuflarlos: si no logramos que nuestros chicos coman verduras, incluirlos en pequeñas porciones licuadas o picadas en pequeñas cantidades para que pueda comerlas.

En conclusión, los niños pasan por momentos en los que sólo comen ciertos alimentos y otros en los que rechazan cualquier alimento nuevo o desconocido. Las etapas, igual que llegan, se van, y no suele ser necesario insistir al niño. Por regla general, si se continúa ofreciendo la misma dieta, los mismos platos que se ofrecían antes, tarde o temprano el niño vuelve a comer la verdura con normalidad. El secreto está en ser perseverantes y pacientes para poder brindar un buen acompañamiento a nuestros pequeños y que con amor y cariño les ayudemos a obtener una dieta balanceada rica en verduras.




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