Podríamos hacer memoria de ¿cuántas veces hemos tenido tan solo una batalla con nuestros hijos por no comer verduras?
Sin duda alguna, un porcentaje alto de padres de familia afirmarían que no sólo una sino en muchas ocasiones los pequeños de la casa han propiciado discusiones por no comer lo que hay ese día en el almuerzo, porque se comen únicamente lo que les gusta o solemos decir y escuchar comentarios tales como: “mi hijo come mal”, “no come nada nutritivo”, “se va a enfermar por tener una mala alimentación”, entre otros.
Es importante identificar el por qué los niños no comen verduras ya que podrían existir causas relevantes por las que las rechacen: una mala experiencia con una comida, mala introducción de los mismos, en algunos casos es rechazo a la textura, olor, sabor o simplemente aspecto de los alimentos.
Con esto no quiero decir, que debemos excusar el por qué no come, sino al contrario identificar la causa para así ayudar a que poco a poco nuestros pequeños coman verduras. Respecto a esto conviene subrayar que para estar seguros de que un alimento no es de nuestro agrado debemos probarlo mínimo de 8 a 10 veces para estar completamente convencidos de que no nos gusta.
Así que recuerden, “ninguna batalla se pierde mientras pongamos todo de nuestra parte para poder ganarla”. Es por esto por lo que a continuación describo algunos tips de cómo ayudar a nuestros hijos a comer verduras.
En conclusión, los niños pasan por momentos en los que sólo comen ciertos alimentos y otros en los que rechazan cualquier alimento nuevo o desconocido. Las etapas, igual que llegan, se van, y no suele ser necesario insistir al niño. Por regla general, si se continúa ofreciendo la misma dieta, los mismos platos que se ofrecían antes, tarde o temprano el niño vuelve a comer la verdura con normalidad. El secreto está en ser perseverantes y pacientes para poder brindar un buen acompañamiento a nuestros pequeños y que con amor y cariño les ayudemos a obtener una dieta balanceada rica en verduras.