Los estados de alerta pueden cambiar el equilibrio hormonal de la persona, entrando en acción las hormonas hipotalámicas como la vasopresina. El impacto del estrés puede hacerse presente en el cuerpo con síntomas somáticos y el estrés continuado puede llegar a afectar nuestro equilibrio psicológico.
La relación del sistema inmune y el sistema nervioso es muy compleja, pero claramente existe una conexión entre ellos, recordemos además que lo que pensamos tiene una influencia directa en nuestra salud.
El estrés es una reacción fisiológica ante los retos de la vida personal o laboral, es una respuesta a nuestras demandas o desafíos, lo importante es resolver cuanto antes buscando nuestros propios medios de abrir y cerrar nuestros pendientes o demandas.
Cuando el estrés se prolonga por un tiempo muy extenso podemos decir que pasa a ser crónico, dejando a la persona sin herramientas de resolución perdiendo así su facultad adaptativa al cambio.
Los principales síntomas corporales podrían ser, hipoglucemia, cambio de la temperatura del cuerpo, dolor de cabeza, cambios en el sistema digestivo y de evacuación y una sensación de sentirse abrumado permanentemente.
Cuando se experimenta estrés crónico podemos decir que el organismo sufre una inmunodepresión esto inhibe la respuesta inmunitaria del cuerpo.
Distinguir los síntomas del estrés crónico antes de que aparezca un déficit inmunitario puede ayudarle a mejora su salud. Revise los siguientes síntomas:
Recuerde: mientras más rápido de respuesta a los desafíos o demandas del ambiente, menor será su desgaste, ¡Elija sus batallas!