Los abuelos tienen como principal rol ser centro de unión entre padres e hijos, centro de afabilidad y buena convivencia.

La mayoría de las familias viven en medio del mundo y en el hacer de cada día conviven en la familia, en el trabajo, en la calle, con personas de caracteres muy diferentes, lo que hace necesario el esfuerzo por convivir con todos, eso incluye a los abuelos.

La convivencia supone el ejercicio de las virtudes pequeñas que no son estruendosas; pero, cuando faltan, dificultan el trato y las relaciones mutuas.  Estas virtudes son: la afabilidad a la cabeza, seguida de la benevolencia, el perdón, la cortesía, la gratitud, el respeto mutuo, la puntualidad.  Virtudes tan opuestas a esas actitudes de egoísmo, de mal humor, de falta de educación en el trato mutuo, de grosería, etc.            

Como punto de partida para la convivencia: 

LA AFABILIDAD “la virtud que cuida de ordenar las relaciones de los demás hombres con sus semejantes, tanto en los hechos como en las palabras” (cfr. Summa. 2-2 q-114, a1).  

Los abuelos son parte integral de la familia, enseñar a los hijos a respetarlos y honrarlos es el deber de todo buen hijo, ellos a su vez cumplen con una labor especial la de brindar amor sin condiciones…. Eso los convierte en abuelos ya que sólo ellos pueden hacerlo y de la forma que lo hacen.

La convivencia con los abuelos lleva a cuestionarse muchas cosas, algunas desde la época de la soltería hasta la infancia, el tratar de vivir con afabilidad y olvidar los malos momentos y cuidar los buenos recuerdos nos ayuda a lograr la convivencia familiar.

Una regla de convivencia familiar es que las correcciones fraternas siempre las hace el hijo a sus padres no el yerno o la nuera, para guardar la armonía y respeto entre las partes.

Los abuelos también son parte importante del proyecto educativo de Colegios APDE,y por ello, también contamos con el Programa del IFFD para “Abuelos Activos” (Cfr. https://www.iffd.es/programas/abuelos-activos/)




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