Al escribir estas líneas, nos enfrentamos todavía a una pandemia que nos ha movido el tapete; los cambios y transformaciones en todos los aspectos de la realidad no se han hecho esperar. En la educación, en el hogar, en el comercio, en lo social, en la vida laboral, en la piedad; nuestro modo de ver las cosas tiene ahora novedosos referentes: distanciamiento social, lavado de manos, uso de mascarilla, aforo, semáforos, burbujas y otras, vivimos pues un período inquieto e inestable.

Curiosamente desde hace un par de años pre-pandemia, en Colegios APDE hemos venido reflexionando acerca de la clase de Religión o Teología, la centralidad que esta debe tener en el currículo académico, su capacidad de integrar y potenciar otras disciplinas y por supuesto el protagonismo – junto al de los papás y la familia – en el crecimiento de la piedad y la fe. Este esfuerzo se coloca en el corazón del Proyecto Educativo APDE para cualquier época, circunstancia o crisis.

Uno de los primeros pasos para hacer realidad este sueño ha sido la integración de un equipo interdisciplinar, que aliente y promueva actividades o proyectos que busquen hacer una dinámica de diálogo, acercamiento y análisis entre los aprendizajes y la experiencia de fe y vida de los alumnos. De fondo, esta dinámica pretende lograr aquello que en determinado momento planteó San Juan Pablo II: “no más divorcio entre fe y vida”, unir la Fe y la Vida, coherencia de vida, unidad de vida.

El Cardenal Versaldi[1], al dirigirse a los educadores católicos de Chile en 2017, dio cinco claves a tomar en cuenta en el ejercicio de la educación desde una visión cristiana, para lograr el cometido de ser ante la sociedad y el mundo luz y sal. Estas claves son: el anuncio de la vida cristiana, el testimonio de la caridad, la formación permanente de los formadores, el apoyo en la Iglesia y la providencia como guía.

Estas cinco claves ciertamente nos animan en el esfuerzo que ya hemos empezado por integrar el aprendizaje con la Fe, y son todas valiosas e importantes para lograr ese objetivo último de la educación: llevar a la persona a su encuentro con Jesucristo, que sacará de cada uno la mejor versión de sí mismo, esa con la que Dios Padre sueña, en la que se ensancha el corazón para vivir de la Verdad y del Amor, para hacer de este mundo un lugar de fraternidad y esperanza.

 

[1] https://www.aciprensa.com/noticias/cardenal-propone-5-claves-para-la-educacion-catolica-96633

 




Etiquetas